En este octubre día 27 tenemos elecciones a secciones en el Ateneo como ya sabéis. Habitualmente os escribe Miguel Pastrana, pero esta presentación os la hace Pedro García Bilbao. Lo primero es deciros que he dispuesto la comunicación en el Blog de Convergencia que mantenemos y del que podemos hacer llegar las entradas a toda la lista de correos de socios que apoyamos a Convergencia. Si alguien desea no recibir más mensajes y/o no estar suscrito al Blog solo tiene que enviarme un mensaje en tal sentido. En el texto que sigue, Miguel Pastrana nos pone al día de cómo va la cosa. Por mi parte, puedo deciros que soy socio desde 1984 y que me uno a lo que Miguel nos expresa. Este Blog va reuniendo los materiales año tras año y es ya memoria viva del Ateneo. Quedo a vuestra disposición y os doy paso a Miguel.
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Buen domingo.
Con los diferentes materiales informativos ya compilados, hago este segundo y último envío por mi parte, al respecto a las votaciones de las Mesas de Secciones del Ateneo de Madrid, este martes 27 de octubre, entre las 9:30 y las 21:00 hrs. Puede considerarse este envío una síntesis/resumen.
(Nota: ya varias personas me han confirmado que irán a votar. Por tanto no ha de interpretarse este envío mío como «insistencia», pues eso no tendría sentido. Sencillamente, es una recopilación/actualización de Información, desde la opción de la que formo parte. Y es que en «Convergencia para la Estabilidad Democrática del Ateneo» creemos profundamente en la Información y en la Comunicación, y es por ello, justamente, que esa Sección temática es una de las -permítaseme la palabra…-, «tradicionales» de Convergencia desde que la formamos en 2010, y junto a otras Secciones como «Ciencias Sociales» y «Filosofía»).
Para mejor condensar, le he preguntado a la siempre tan mentada en estos tiempos, «Inteligencia Artificial» (IA), sobre lo que plantea nuestra Convergencia en estas elecciones del martes 27 en el Ateneo, una síntesis. Y aquí está, pulsando aquí, verdaderamente muy resumido, sí:
https://share.google/aimode/q70DJzOKApoh0PxMY
También le he preguntado sobre el reciente texto, «Compromiso con el Ateneo, con Carlos París, y con una Sociedad más justa»:
https://share.google/aimode/iCZp7OCKGCsKkrERT
He trabajado con la IA de «Google» (llamada «Gemini»), por ser la de más fácil acceso. Terminaré este escrito con unos comentarios míos sobre las IAs. Pero eso será luego…
Aquí los espacios en Internet de «Convergencia para la Estabilidad Democrática del Ateneo» con información actualizada:
Respecto al escrito-Manifiesto que antes refería, puede leerse íntegro (mil trescientas y pico palabras), por ejemplo también aquí en este propio Blog de Convergencia. (El profesor López Arnal, de Barcelona, es reconocidamente el mayor estudioso de la figura del filósofo Manuel Sacristán, de quien fue colaborador. Una figura, me permito añadir, con mucho en común -además de la amistad-, con la de Carlos París).
Unas reflexiones mías sobre las votaciones de la asociación Ateneo de Madrid:
«Son frecuentes», sí. Porque así lo estipularon las personalidades quienes hicieron históricamente el Ateneo de Madrid (ya cité nombres que van, en el espectro político, desde Cánovas del Castillo, a Azaña, pasando por el liberal histórico Segismundo Moret).
Y Carmen de Burgos, Clara Campoamor, Victoria Kent…
Eran personas de ideas muy distintas. Pero mantuvieron ese sistema de votaciones anuales. Nadie ha podido encontrar una queja suya al respecto. ¿Alguien la ha encontrado? «Nadie».
Pues, como ya referí, ir a votar es un «derecho», no un deber, no una «obligación».
¿Por qué se votan «tan a menudo» puestos directivos y desde el mismo inicio del Ateneo? De cierto hay explicaciones históricas. Pero quiero dar ahora mi propia opinión:
«Para hacer Sociedad». Porque las Elecciones, son grandes «Hechos Sociales» del Ateneo de Madrid, y ratifican/nos recuerdan, que no es sólo un «Museo», que no es sólo un «Salón de Actos», que no es un «apéndice» de otra gran entidad, y que las personas socias del Ateneo, «ateneístas», no son solamente espectadores/usuarios, sino que hacen y deciden activamente el rumbo de la entidad.
Esa es, en mi opinión, la importancia siempre de las urnas en el Ateneo de Madrid, y la razón por la cual siempre he sido partidario de mantenerlas en la misma periodicidad, frecuente, que establecieron quienes fundaron el Ateneo.
Es público y está documentado que siempre he sostenido eso, incluidos los nueve años seguidos que estuve en Secretaría de la Junta de Gobierno. Por eso, nadie se ofenda, es que me llaman la atención quienes «cambian el discurso» según tengan o no puesto directivo (cuando lo tienen, partidarios/as de que se vote menos, haya menos Juntas Generales, etc). No voy a mencionar ahora nombres que en el Ateneo se saben, se recuerdan…
Cuanto nadie podrá decir, es eso de «Convergencia»: de Carlos París, de Pedro García Bilbao, de Eliseo Sánchez Caro, de Victoria Caro, o de mi mismo, por señalar «sólo» nombres quienes hemos estado en la Junta de Gobierno.
Votar, en fin, «nos recuerda» que somos ateneístas. Que el Ateneo es nuestro Lugar compartido, podamos hacer más o podamos hacer menos en él, según las épocas (yo hubo en tiempo en que pude hacer bastante, ahora puedo menos. Pero sigo haciendo).
Eso no significa, atención, el «ir todos los días». No es obligación, como no lo es votar tampoco. Yo no concibo el ser Ateneísta en términos de «tienes que, tienes que…».
Las personas de la «Esencia», especializadas como ya dije en criticar más a «Convergencia» que a «Grupo 1820», y más a mi persona que a Luis Arroyo (es su derecho, claro; ellos/as sabrán…); esas personas, critican muy a menudo que yo «voy poco al Ateneo». ¡Ah! Qué sabrán esas personas de cuánto he ido o voy yo al Ateneo. ¿Estaban esas personas en 2010-2015, por ejemplo? Nadie se ofenda, pero yo no voy al Ateneo «a pasar el tiempo» sin más (respeto el derecho de quien lo haga, sin duda). Yo no vivo en el Ateneo, vivo en el barrio de Vallecas. Para mí el Ateneo no es una «forma de vida», sino un compromiso. Voy cuando tengo algo que hacer o que ver. Así desde 2002 (más que la mayoría de quienes ahora se dicen «Esencia» y «socios/as de toda la vida». No es cierto en la mayoría de los casos. Pero a mí eso no me importa. No me interesan los juegos de edades ni de «antigüedades». Lo que define a una persona es su actitud y su honestidad).
Me he dejado llevar un poco por esto, mis disculpas. Pero venía a cuento de «votar», sí (y conste que yo llamo y llamaré siempre a votar): es un derecho, no una obligación. Venga quien pueda, lo primero, y quien quiera, lo segundo.
Por mi parte no caeré en ese discurso falso de «los verdaderos ateneístas». Eso lo dejo para quienes ahora se hacen llamar «Esencia». Reitero que diferencio personas, a mi entender, honestas ahí. Pero yo no «compro» algunos discursos, y menos de personas quienes, cuando estuvieron en el Gobierno del Ateneo, planteaban cambiar el Reglamento histórico en la misma forma en que luego planteó Luis Arroyo. Yo respeto planteamientos honestos, aunque no los comparta. Con la hipocresía redomada, lo siento, mi tolerancia es limitada. Sobre todo, cuando son luego esas personas quienes más «atacan».
Consocios y consocias ateneístas: vamos, una vez más, a las urnas, y que no nos las quiten nunca, y no sea nuestra actitud, tampoco nunca, la del enojo, el enfado, la frustración… Eso «facilita» a quienes, precisamente, quieren quitar las urnas.
Hay motivos para la preocupación, desde luego. Pero las preocupaciones se afrontan con templanza, con razón. No con desafueros cuyo efecto, casi siempre, es el contrario. Sigo diciendo eso para el Ateneo una vez más y lo diré siempre. Tal vez por eso ciertas personas me consideran «el peor» enemigo a sus pretensiones: no porque actúe con desafuero, mas porque no lo hago.
Confianza en la asociación Ateneo de Madrid y en su Estatuto («Reglamento») histórico. Confianza en las urnas. Confianza en la razón y en los argumentos.
Sé que la actual base social de «Convergencia para la Estabilidad Democrática del Ateneo», es limitada. Lo reconozco y lo he escrito. Tiene que ver, sobre todo, con fenómenos sociológicos y económicos profundos que afectan, como cada vez se nota más, a toda la capital de España. Esta Convergencia, como es sabido, ha representado desde su misma formación en 2010, a los sectores más vulnerables. Lo que nos pasa, pues, no está «desconectado», no, de lo que pasa en Madrid, en España, en Europa. ¿Pero debe «desanimarnos», abatirnos, eso? «No». Nosotros/as, en «Convergencia para la Estabilidad Democrática del Ateneo», proseguiremos haciendo lo que esté a nuestro alcance materialmente y sea acorde a nuestro pensamiento. Cuanto suceda en otros espacios, con otras personas… no es que «no nos afecte», no (claro que nos afecta). Significa, que es «su responsabilidad». Nosotros/as, en fin, cumplimos con la nuestra.
Dije antes que terminaría este escrito con la cuestión, por mi parte, de la Inteligencia Artificial (la IA). Así pongo también un poco de humor. Personas buenas amigas, me dicen a veces: «¿Por qué usas la IA, precisamente tú?». Bueno, pues amigos/as, «¿Por qué no yo, precisamente?». Ya sabéis que soy técnico-maquinista de formación y oficio. Las IAs son una herramienta, «otra». Yo la uso para tareas, no para creatividad. No las uso para redactar, por ejemplo (como escritor, tengo demasiado «prurito» u «orgullo» para eso). Pero sí las uso para síntesis informativas, datos históricos, etc. Consciente de cómo trabaja cada modelo (hay varios, no sólo el de «Google») y sus limitaciones. Ya escribí una vez con humor, que para que luego digan «que me opongo al avance, a la modernización, etc». Ya dije que no es cierto. Pero, «ante la duda», opté por preguntarle a la misma IA; si de lo que he dicho/escrito en todos estos años, puede inferirse que yo soy «tecnófobo», que estoy contra la modernización, digitalización, etc. He aquí la respuesta de la propia IA:
https://share.google/aimode/GCVOO54gKzWUeDNLj
(Nota: y conste que, cuando pongo alguna cita de la IA, no significa tampoco que yo concuerde plenamente con su análisis. Yo lo diría/haría de otra forma…).
Ateneístas; amigos, amigas: salud y confianza en el porvenir, a pesar de los pesares y de las muchas dificultades del presente. Pero el Ser Humano es capaz de superarlas.
Atte: Miguel

